Por: Sergio Aceves Borbolla,  Coordinador del Comité de Energía CICM

Los grandes desafíos que debe afrontar nuestro país en materia de energía demandan la intervención de la ingeniería civil considerando de manera relevante una visión bajo el concepto de sustentabilidad.

En el mundo, la toma de conciencia de que las emisiones de bióxido de carbono que nuestra “exitosa” revolución industrial suelta a la atmósfera nos está llevando a valores muy críticos que se traducirán en un calentamiento de la atmósfera con todas las consecuencias que ello implica. Es por eso que se acordó un programa drástico de abatimiento de estas emisiones hasta llegar a cero en el año 2050.

En París, en diciembre de 2015, y después de 20 años de negociaciones, 195 países acordaron limitar el calentamiento global en dos grados centígrados con respecto a la era preindustrial. ¿Cómo? Reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero a través de la mitigación, adaptación y resiliencia.

¿A qué se comprometieron los países en el Acuerdo de París?

Mantener una temperatura mundial muy por debajo de los 2 grados Celsius.

Limitar el aumento a 1.5 grados, para reducir considerablemente los riesgos y el impacto del cambio climático.

Conseguir un equilibrio entre las emisiones y absorciones de gases de efecto invernadero.

México en los acuerdos de París se comprometió a reducir el 22% de gases efecto invernadero y 51% del carbono negro, así como a incrementar las fuentes para generación de energía limpia a un 25% para 2018, 30% para 2021, 35% para 2024 y el 43% para el 2030. Estos compromisos están en línea con las metas definidas en la Ley de Transición Energética y en la Ley General de Cambio Climático.

Se reconoce en el mundo que, en la generación limpia de energía eléctrica, es decir de cero emisiones a la atmósfera, la energía eléctrica solar y la eólica son las más calificadas, resultando, además, que la competencia comercial desarrollada en el mundo, las llevó a bajar sus costos y convertir a ambas en las tecnologías más baratas por kilo watt hora generado. Evidentemente la intermitencia de estas que dependen de la calidad horaria de la radiación solar e intensidad del viento son intermitentes y además tienen fluctuaciones minuto a minuto. Esto ha dado gran impulso al desarrollo de tecnologías de almacenamiento de energía para guardarla en horas de abundancia y entregarla a la red en las de mayor demanda destacando las baterías de ión litio y la implementación de centrales hidráulicas de rebombeo que en las horas de abundancia bombean agua a un recipiente alto y en las de demanda bajan nuevamente ese volumen de agua pasando a través de turbinas, generando electricidad. Si se suma el precio de la electricidad intermitente al de su almacenamiento, todavía sigue siendo la más económica. A estas energías limpias y renovables hay qui sumarle geotérmica, que muy pocos países en el mundo la tiene (México es uno de los favorecidos) que produce electricidad constante y permanente las 24 horas del día.

Los desarrollos anteriores están lejos todavía de ser suficientes para alcanzar las cero emisiones netas en 2050. Se hace un gran esfuerzo en el mundo por otras tres tecnologías que ayudan a esta reducción.

Primero, el uso de biocombustibles, es decir biodiesel o etanol que se obtienen de la fermentación de plantas como la caña de azúcar o algunos tipos de maíz los que transforman su azúcar en alcohol y este se usa mezclado con la gasolina normal. El biocombustible, aunque emite bióxido de carbono durante su combustión, se le considera de cero-neto emisiones porque para crecer la planta, absorbió igual cantidad de carbono por el proceso de fotosíntesis. En segundo lugar, se coloca la producción hidrógeno verde mediante el clásico proceso de electrólisis donde al hacer pasar una corriente eléctrica a un cuerpo de agua, este se descompone en hidrógeno y oxígeno. El primero se almacena y se usa como combustible de cero emisiones al combinarlo con aire en celdas de combustible. La gracia del proceso y que hace que se le llame “verde” es que la electrólisis se logra con energía solar intermitente de manera muy económica. El tercer elemento que ha revolucionado la generación de electricidad es lo que se conoce como captura y almacenamiento de carbono. Esto es, en una chimenea tradicional, uno puede mediante un proceso sencillo separar el bióxido de carbono del resto de los gases y conducirlo a alta presión (el CO2 se transforma fácilmente en líquido al comprimirlo) hasta cavernas subterráneas donde se almacena definitivamente.

El conjunto de estas medidas sumada al uso adecuado de otras energías limpias ya tradicionales, como la hidroeléctrica y la nuclear están llenado a lograr esta ambiciosa meta de cero emisiones en 2050 para así al menos aminorar el efecto de invernadero que producen las emisiones de carbono.

Aunque no son en rigor actividades del sector eléctrico la transformación del tradicional método de transporte a gasolina está cambiando de manera drástica a autos eléctricos, movidos por baterías que se cargan con energías limpias y no emiten nada de gases durante su uso. Muchos países ya han establecido compromisos de prohibir en 10 o 15 años más la venta de autos de combustión interna. Destacan el Reino Unido y casi todos los países europeos además del estado de California en Estados Unidos. Países de menor desarrollo como Ecuador, también ya se unió a estos compromisos.

Los compromisos de México son ambiciosos y alcanzarlos resultará en una mejor calidad de vida para las próximas generaciones. La ingeniería civil mexicana ha sido un factor primordial en el desarrollo de la infraestructura y está decidida a ser un factor de éxito en el logro de los acuerdos a los que México se ha comprometido. Es precisamente en este sentido, que los Comités Técnicos del Colegio de Ingenieros Civiles de México interactúan y se interrelacionan para acompañar al Gobierno Federal en sus planes y programas.

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